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Hábitos para un buen descanso

Dormir poco y mal genera estrés y aumenta la probabilidad de contraer enfermedades. Estas son siete verdades para lograr un sueño reparador.

La luz y los ruidos son enemigos del buen dormir: VERDADERO. La luz eléctrica y la de los dispositivos electrónicos "confunden" nuestro cerebro, que se rige por la variable luz-oscuridad. Se dificulta la liberación de hormonas y neurotransmisores para inducir el sueño.

Utilizar dispositivos tecnológicos en la cama o antes de dormir complican o dificultan la conciliación del sueño: VERDADERO. Por la misma causa explicada en el punto anterior.

Comer muy pesado a la noche puede colaborar con la dificultad a la hora de dormir: VERDADERO. La comida fragmenta el sueño; en ocasiones, favorece la aparición de pesadillas.

Meditar es una buena forma de poner la mente en blanco para poder descansar mejor: VERDADERO. Ayuda mucho meditar previamente al momento de irse a dormir, pero se requiere disciplina para que sea una rutina, y luego entregarse al sueño. Para quienes quieren iniciarse, hay aplicaciones que pueden resultar muy didácticas, como Headspace, que arma una rutina día a día con tareas para poder "controlar" los pensamientos. Cuando uno se despierta a la noche, lo ideal es no realizar ninguna actividad de distracción, sino tratar de volver a conciliar el sueño rápidamente: depende. VERDADERO pero si no se concilia el sueño después de 20 minutos, es recomendable salir de la cama e ir a otra habitación, y realizar alguna actividad de distracción.

El mal dormir genera trastornos en las actividades diurnas: VERDADERO. Dormir mal nos pone irritables, somnolientos y con poca concentración.

El mal dormir puede generar problemas de salud: VERDADERO. Dormir menos de 6 horas por día aumenta 4 veces la posibilidad de morir en un período de 14 años. Dormir poco aumenta el estrés y acrecienta la producción de sustancias que favorecen enfermedades cardiovasculares. Además, favorece la pérdida de la memoria, aumenta la resistencia a la insulina y la posibilidad de desarrollar obesidad. El riesgo de padecer un ACV se incrementa 4 veces en personas que duermen menos de lo adecuado.

Fuente: RevistaSusana











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