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Señales que alertan del hígado graso.

El hígado graso está muy relacionado con la obesidad, el colesterol alto y la hipertensión. Aunque es difícil de detectar, existen algunos síntomas que pueden dar indicios de esta enfermedad.

Su nombre científico es esteatosis hepática, aunque popularmente se le conoce como hígado graso. Puede estar causada por un consumo excesivo de alcohol o por un síndrome metabólico como puede ser la diabetes o la hipertensión. Conoce las principales señales de esta enfermedad a continuación.

¿Qué es el hígado graso? Cuando la grasa se acumula en las células hepáticas podemos sufrir de hígado graso. Esta patología está muy relacionada con la obesidad, el colesterol elevado y la hipertensión. En muchos casos las células adiposas se llenan de grasa y "pasan" el exceso a los órganos cercanos.

Es importante saber que el hígado cumple funciones vitales: produce proteínas, regula el metabolismo de las grasas, elimina las toxinas de la sangre y controla la cantidad de aminoácidos a nivel general. Por ello, es fundamental mantenerlo en buenas condiciones.

Existen algunos factores de riesgo que predisponen a una persona a esta enfermedad:

  • Mujeres de mediana edad
  • Personas con sobrepeso
  • Pacientes diabéticos o con colesterol elevado
  • Tener ciertos hábitos alimentarios
  • Problemas de adicción al alcoholLa mala noticia es que en la mayoría de los casos la esteatosis hepática es asintomática. Eso quiere decir que hasta que la persona no se realiza un estudio es difícil detectarla. Existen tres exámenes que sirven para diagnosticar esta enfermedad:

Pruebas de sangre (para conocer los niveles de transaminasas) Ecografías (cuanto más brilloso y más grande el hígado más comprometido) Biopsias (para conocer el grado de padecimiento) Algunos pacientes sí experimentan síntomas o bien padecen ciertos problemas de salud que se pueden relacionar con la esteatosis:

1. Dolor abdominal La incomodidad o "puntada" se experimenta en el centro o parte superior derecha del abdomen. No tiene que ver con una actividad ni esfuerzo puntual. Puede aparecer después de comer porque el estómago se expande y presiona sobre el hígado agrandado.

2. Hinchazón abdominal La ascitis es la presencia de líquidos entre los peritoneos visceral y parietal, y deriva de una enfermedad hepática. Los signos de este problema son distensión abdominal, indigestión, dolor en la espalda baja y dificultad para respirar. También pueden presentarse edemas en los tobillos.

3. Indigestión Si cualquier cosa que se consume (aunque sea sano o en poca cantidad) provoca malestar estomacal, náuseas o gases, quizás se deba a alguna complicación a nivel hepático. Las personas que tienen hígado graso muchas veces van al médico pensando que el problema es la indigestión y al hacerse exámenes se dan cuenta de que sufren esteatosis.

4. Fatiga Cuando el hígado no trabaja como corresponde el metabolismo se vuelve más lento. Esto sucede cuando cualquier órgano importante tiene algún problema. El cuerpo trata de protegerse de la situación y compensa esa falta bombeando menos sangre.

Este caso en particular, puede derivar en un cansancio inexplicable, problemas de concentración, confusión, fatiga o pérdida de energía. También la persona puede perder el interés por aquellas actividades que antes realizaba y en cambio querer pasarse horas y horas durmiendo.

5. Orina oscura A través de la orina podemos detectar algunas dolencias o enfermedades. No hay que olvidar que este líquido transporta toxinas y desechos. En el caso de padecer hígado graso el fluido será de un color más oscuro que lo habitual y eso no cambiará a lo largo del día (es normal que sea más oscura por las mañanas, pero luego se aclara).

En el caso de las heces también pueden presentar cambios: ser más blancas o con color arcilla y más hedor que de costumbre.

6. Cambios en la piel La ictericia es una de las señales de esteatosis hepática. Se trata de la coloración amarilla de la piel y las mucosas debido al aumento en los niveles de bilirrubina acumulada en los tejidos. También puede aparecer por la destrucción de los eritrocitos o por un problema en la vesícula biliar.

Otros cambios en la piel debido al hígado graso son: cuello y axilas descoloridas, vasos sanguíneos rotos en el rostro, palmas de las manos enrojecidas o arañas vasculares en espalda, pecho u hombros. Debajo de las uñas pueden aparecer manchas blancas.

La dieta y el hígado graso Una vez que se haya diagnosticado el hígado graso, el siguiente paso es comenzar un tratamiento adecuado. Además de los medicamentos que puede recetar el médico es fundamental seguir una dieta baja en grasas y realizar actividad física. A continuación algunas recomendaciones:

1. Reduce la ingesta de productos refinados

En este grupo se encuentran las harinas y los azúcares blancos. En su lugar opta por granos enteros y versiones integrales.

2. Sigue una dieta mediterránea Es una de las más sanas que existe, ya que está basada en muchos alimentos bajos en grasas o con grasas saludables, como por ejemplo, el aceite de oliva.

3. Evita el alcohol Es uno de los principales enemigos del hígado. El consumo de bebidas alcohólicas en exceso puede derivar no sólo en esteatosis, sino también en cirrosis.

4. No consumas ciertos medicamentos Consulta con tu médico para saber qué fármacos pueden ser perjudiciales para tu condición. Probablemente, te indique que reduzcas al máximo la ingesta de analgésicos, estrógenos y antiinflamatorios.

5. Haz deporte El ejercicio es un gran aliado para que te sientas mejor y de a poco tu sistema hepático funcione correctamente. Puedes caminar por el parque, pasear a tu perro, andar en bicicleta o nadar. Elige la disciplina que más te guste y repítela tres veces a la semana como mínimo.

Fuente: Mejor con salud

 











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